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Los discos esenciales del pop español

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Sáb 12 Mayo 2012, 17:27

Kiko Veneno - Échate un cantecito (1992)


por LM Pérez
Tras meterse en fregados y jardines varios, Kiko Veneno, empujado a empeñotes por su amigo Santiago Auserón, se lía la manta a la cabeza y se dedica a componer a base de bien. Su paso por los 80 había quedado de lo más translúcido tras una serie de trabajos que no estaban a la altura de lo que él había sido (y de lo que él era). Porque, seamos francos, desde que grabara “Veneno” (CBS, 1977) con los hermanos Raimundo y Rafael Amador (los tres juntos: Veneno) bajo la dirección de Ricardo Pachón, ningún productor había sabido rematar lo que Kiko hacía. Auserón le pone las pilas y le dice que lo suyo es escribir, que eso es lo que tiene que hacer. Primer punto a favor: Kiko le hace caso (y cómo). Segundo punto a favor: Kiko encuentra en Joe Dworniak a un productor que le entiende y con el que puede grabar tranquilamente.
El resultado es de justicia poética. "Échate un Cantecito" (BMG Ariola, 1992) recoge el éxito que el cantante se merecía desde aquel "Veneno", repitiendo el buen tino que tuvo en 1977. Porque no sólo encuentra un productor que le comprende (eso no hubiese sido suficiente). Kiko además está pletórico. Las melodías de las diez canciones que componen el disco se le pegan a uno inmediatamente y no le abandonan nunca. Y no sólo eso. "Échate un Cantecito" es el disco melancólico más alegre de la historia que hace que nos creamos por un momento esa gran mentira de "el que canta, sus males espanta".
“Iba el Lobo López tragando saliva, por no hablar a tiempo estaba sufriendo: su amor se le iba. Y pensar que hay fuera hay todo un plantel de chicas hermosas, flores temblorosas por dejarse comer… ”. Esto es "Lobo López" donde Kiko relata una experiencia por la que todos pasamos: el reencuentro por la calle con el amor perdido. De nuevo su modo de cantarle a las cosas más pequeñas ("qué día más bueno, cómo pica el sol...") oculta verdades inmensas y desgarradoras ("tengo que decirle que la echo de menos...").
La tristeza inspirada da paso a la alegría de "El mensajero" dónde es fácil imaginarse a Kiko paseando por las calles de Cadiz repartiendo con desparpajo cartas bajo el sol. Pero es que uno no está preparado para el corte tres del disco. "Echo de menos" es un triunfo absoluto, un monumento hecho canción. El amor se rescrebaja, se rompe, duele... pero nunca muere por mucho que escueza. Nunca se cura. Puede avanzar o retroceder, incluso nos podemos acostumbrar a él ("lo mismo te echo de menos, lo mismo que antes te echaba de más") pero siempre vuelve traicioneramente. Kiko lo ve como lo que es: la cama revuelta, el zumo, las tostadas, tu gato que araña y, claro, la ausencia de todo eso. Más de uno justificaría un disco o incluso una carrera entera con una canción como "Echo de menos".
"Superhéroes de barrio" es igual de buena (a su manera). Un rock vacilón donde el cantante rinde tributo a sus ídolos: "Joe Jackson, Mozart, Joselito El Gallo, Comandante Ruz, Orson Welles y Rita Hayworth. Bob Dylan y Di Stefano, Fender y Espartaco. Curro Romero y el Gordo y el Flaco". Es tan coherente ver juntos a su querido Dylan y a Alfredo Di Stefano (los dos mejores que hubo en lo suyo) como que Kiko le dedique unas líneas a Fender: al fin y al cabo es el modelo Stratocaster de esa marca de guitarras eléctricas el que suena a lo largo del disco.
En "Me siento en la cama" el acierto también es Dworniak. Apenas dos guitarras, unas palmas y un suave sintetizador para marcar la canción tal y como se debió componer. Una preciosa balada donde el cantante deja llevarse por su tono flamenco. "Fuego" habla del amor físico (porque todo el amor es físico) con un delicioso tono brasileño. Y de nuevo el toque Veneno está ahí. Una canción dedicada al sexo, pero con un deje tan ingenuo como erótico: "quiero que tu madre se sienta muy orgullosa de ti". Genial.
"Salta la rana" es la más contagiada del espíritu de "Veneno", pero quince años después Kiko asume el surrealismo del que hacía gala en el 77 como lo más normal del mundo: "tú me tiraste un limón y me diste en to la frente". Estamos hablando de nuevo de amor, evidentemente.
Para finalizar dos de las mejores canciones de su carrera que narran los quehaceres de dos personajes: "Joselito", alegre y divertida como el mismo protagonista de la historia: "Yo soy Joselito, el de la voz de oro que de puerto en puerto voy y canto mi cuplé. Siete novias tuve, más novias que un moro. Me salieron mal y a las siete abandoné". El cierre es "En un mercedes blanco", una rumba maravillosa con deje trágico, emocionante como pocas. El protagonista ahora es anónimo, pero el sentimiento universal: "Ponme, ponme la cinta otra vez. Ponmela hasta que se arranque los cachitos de hierro y cromo. A cantar como tu sabes".
La espera fue larga, pero por fin Kiko tuvo el disco que buscaba y buscaba, y por suerte, nosotros tambien. A cantar como tú sabes.
Fuente: http://lafonoteca.net/discos/echate-un-cantecito



Joselito incluido en el disco Échate un cantecito (1992)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Miér 16 Mayo 2012, 09:50

Albert Pla - No solo de rumba vive el hombre (1992)




La dama de la guadaña incluido en el disco No solo de rumba vive el hombre (1992)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Lun 21 Mayo 2012, 18:09

Surfin' Bichos - Hermanos Carnales (1992)



por Javier Marzal
Dos hechos marcan la gestación de "Hermanos Carnales" (RCA, 1992), la considerada obra cumbre de los Surfin': la salida del grupo de José Manuel Ponce, primo de Fernando Alfaro, y la de su manager por problemas de salud. Precisamente, esos momentos difíciles hicieron que los Surfin' Bichos, ahora tres, echasen los restos.
Tanto fue así, que el tercer disco de la banda de Albacete fue concebido como un álbum doble, en el que se repartirían los temas más directos en el primero, y los mas experimentales en el segundo. RCA no dio el visto bueno a esta propuesta, como no, aunque el título y la idea conceptual se mantuvieron intactos. Los dos ejes centrales, el de grupo siempre unido a la carretera, y el film "Inseparables" (1988) de David Cronenberg, servirían para dar nombre al álbum.
El estilo encarnizado de Alfaro no cesa en "Hermanos Carnales", e incluso llega a la lucidez insólita tanto musical como lírica en muchos momentos del mismo. Si bien el sonido es más refinado que en "Fotógrafo del Cielo" (Virus / RCA, 1991) gracias a la producción de Steve Gwynn y su ayudante Matt Kemp, quien graba el silbido final de "La estación de las lluvias" y en 1997 sería el productor de "78" (Virgin, 1997) de Chucho.
El disco está plagado de imágenes religiosas, relaciones incestuosas, y al fin y al cabo, amor, intensidad, deseo... una temática ya abordada en su anterior trabajo aunque aquí algo más dulcificada. "Mi hermano carnal" comienza con una línea de bajo que hace volver la vista a lo que estaba sucediendo al otro lado del Atlántico, con una letra con claras alusiones a las drogas ("el gran proveedor") y al incesto, que comienza con un rotundo primer verso ("Calentaré tu alma fría en las entrañas de un animal, sé que duele, es la vida, sólo la muerte no causa dolor"). La definición perfecta a lo que uno se encuentra a lo largo del álbum, tanto para la sensibilidad pop de Alfaro en "Efervescente", con los primeros coros de Isabel León, como la bossa de "Abrazo en un terremoto". En la otra parte del alma, se encuentran la introspectiva "Humo azul" y la confesión brutal de "Mis huesos son para tí".
Fue el primer disco con el que Surfin' Bichos rozarían las radiofórmulas. El single "¡Fuerte!" llegó a tener cierta resonancia mediática, a pesar de las inequívocas referencias sexuales, pero claro, había un estribillo de quitar el hipo que entraba muy bien en radios comerciales.
Y por supuesto, no faltan las metáforas bíblicas, que se pueden rastrear tanto en "San José Experience" (aunque la letra es de Carlos Cuevas) como en "Hey, Lázaro" con música de Joaquín Pascual. En esta última queda patente además que cuando Alfaro juega con los elementos religiosos puede decir muchas otras cosas, y aquí en concreto parece que habla de una más que probable impotencia sexual de su personaje.
El conjunto de canciones más ecléctico que el grupo ha firmado en su historia también da como resultado una amabilidad pop casi inédita en "Ella y yo". Lo mismo que la melancolía de "En otoño" con unos arregos de cuerdas que bien podrían habérselos robado a los R.E.M de "Out of Time"(Warner, 1991).
El disco considerado más redondo de Surfin' Bichos puede estar entre uno de los mejores que se han publicado en la década de los 90 en España, por tres razones: tiene canciones adictivas, de calado emocional, y es un disco que abre nuevas perspectivas para los grupos indies españoles, que ya calentaban motores por aquel 1992.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/hermanos-carnales



Abrazo en un terremoto incluido en el disco Hermanos carnales (1992)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Miér 23 Mayo 2012, 18:07

Los Rodríguez - Sin Documentos (1992)




Sin documentos incluido en el disco Sin documentos (1993)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  gizmo el Miér 23 Mayo 2012, 19:43

Sin documentos Laughing , anda que no la he cantado yo veces y es de los temas que siempre acaban sonando en algún bar Cool

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Vie 25 Mayo 2012, 17:27

Family - Un soplo en el corazón (1993)


por C.F. Esteban
Una suave emoción comienza a encogernos el corazón. Los acordes eléctricos de ese primer sonido indican que no debemos perder atención a lo que está por venir. Tras estos, alguien canta y pide que se invente para él una noche llena de cohetes naranja. La imagen que se nos sugiere, visual como una lámina o una fotografía, nos golpea en la retina y en la cabeza al mismo tiempo. Somos capaces de ver las estrellas de plata y la aburrida ciudad desde el ventanal. La música ha irrumpido en nuestra mente, dibujando paisajes que ésta ya no podrá olvidar. Es el universo Family. Una nostalgia perpetúa llena de fragilidad y color.
Hablar de Family es hacerlo de “Un Soplo en el Corazón” (Elefant, 1993), así como hacerlo de “Un Soplo…" es hacerlo de Family. Ambos proyectan la misma sombra, dan vida a ese absoluto verdeazulado que guarda en su interior una de las historias más hermosas jamás contada.
Una historia que se sustenta en un mismo hilo conductor: el amor. Un amor que se esconde bajo el velo de la tristeza, la ingenuidad, las primeras emociones, la rutina y el despertar a la vida. Un mar de verano repartido en catorce, tan bellas como breves, canciones.
Y entre todas ellas, “Nadadora”, donde el azul lo inunda todo y la música hace que vuelvan las mariposas a nuestro interior, perdiéndonos en la nostalgia y la sensibilidad. La canción perfecta, con el ritmo y el tiempo exacto para embelesarnos con cada uno de sus acordes.
La poesía inunda el disco, tratando el amor, la infelicidad y la candidez de una forma elegante, al más puro estilo Berlanga (también en lo vocal), que mantiene el equilibrio constante y evita que notemos el azúcar pegado a los dientes. Family consiguió con “Un Soplo en el Corazón” asentar el desprestigiado tecno-pop español, sin que nadie haya podido alcanzar, de nuevo, un resultado tan perfecto.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/un-soplo-en-el-corazon



Viaje a los sueños polares y Yo te perdí una tarde de Abril incluidos en el disco Un soplo en el corazón (1993)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Dom 27 Mayo 2012, 18:55

Australian Blonde - Pizza Pop (1993)



por Fernando Fernández Rego
“So tell me why I love you...”
El primer largo de los asturianos es uno de los discos más representativos del sonido indie de los 90. Ellos encabezaron las hordas independientes, esas que se identificaron con bandas como Dinosaur Jr o Sonic Youth y coparon los medios nacionales para luego terminar fagocitados por el mismo sistema que los encumbró. Como en toda selección natural, algunas bandas lograron desmarcarse del movimiento y seguir creciendo.
El amateurismo encantador que desprenden estos cortes todavía es capaz de llenar de nostalgia al más pintado. “Chup chup” fue el primer himno de la generación indie y su incursión en “Historias del Kronen” (Montxo Armendáriz, 1995) los colocó en primera línea -además de hacerlos llegar a las 20.000 copias vendidas-. Fue el primer pelotazo independiente, pero su incursión en dicha película los puso en el punto de mira. Un intento de retrato generacional que se queda en un intento fallido y una banda sonora que no fue más que un cajón desastre en el que podemos encontrar desde El Inquilino Comunista a MCD. La banda es acusada de comercial, y en los tiempos en los que hablamos, eso era firmar una sentencia de muerte. Pero Australian Blonde continuaron hacia delante y la gente terminaría cansándose de darlos por muertos antes de tiempo.
Pero centrémonos en el disco. Basta escuchar “Chup chup” o “September song” para poder apreciar la personalidad de la banda, y todo ello a pesar de un sonido imperfecto cercano al maquetero y de unas influencias demasiado obvias -Dinosaur Jr, Buffalo Tom, Lemonheads-.
Con “Australian blonde” y “I said yeah!”se acercan al noise para con “Straight ahead” mostrar esa cara melódica de guitarras afiladas que sería su seña de identidad. En “September song” se ve que les va el rock americano pero en esta ocasión lo pasan por el filtro preciosista de la Velvet Underground.
“I want you” gana enteros con respecto a la versión incluida en “Split” (Subterfuge, 1992): gana fuerza y se diluye un poco su sonido maquetero. “Don't care” huele a intento fallido, a grabación espontánea sobre el sonido de fondo de un whiskey bar y “Seaside” aunque es un buen corte, no estaría de más “limpiar” un poco su suciedad.
“Precious love” llega con aires acústicos y un cierto regusto a The Posies, el punto son esas castañuelas fugaces y esos aires fronterizos en las guitarras. “Hole in my head” parecen las entrañas de una canción sin cuerpo, con la voz de Fran desnudándose en primer plano y una simple guitarra acústica.
En la edición en vinilo nos encontramos con dos cortes menos con respecto a la edición en CD. Faltan “Hole in my head” e “It's over”. El disco sería reeditado por Subterfuge en el 2004, “Pizza Pop (reedición)” (Subterfuge, 2004), incluyendo diez temas extra.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/pizza-pop



Chup Chup incluido en el disco Pizza pop (1993)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Mar 29 Mayo 2012, 11:45

Sexy Sadie - Draining Your Brain (1995)



por Fernando Fernández Rego
En una entrevista en la MondoSonoro en septiembre del 2000 Jaime comentaba con respecto a este trabajo: “Valoro su espontaneidad y que es un disco muy juvenil. Buscábamos algo rabioso, frenético y sencillo. Incluso las canciones lentas las queríamos así, que fueran oscuras. Sirvió para que nos diéramos cuenta de que lo podíamos hacer, que podíamos tocar nuestras canciones, aunque como grupo nos quedara mucho trabajo por delante. Es un disco muy ´viva la virgen´ en todos los sentidos. Las letras también: en aquella época me importaba poco lo que decía. Y es el disco de 'In the water', una canción que sin querer nos salió redonda”. Y es que todo podía haber sido distinto si no fuese por dicha canción, que con el tiempo ha alcanzado adjetivos como mítica o himno generacional de aquellos 90 marcados por el indie y por una legión de grupos que cantaban en inglés, y de los que tras una importante selección natural nos acordamos de muy pocos. Eso sí, con Sexy Sadie a la cabeza, una banda que siguió creciendo al margen de cualquier contexto.
El disco está producido por Paco Loco, con quien repitirían en “Onion Soup” (Subterfuge, 1996) y la original portada es del dibujante M.A. Martín,conocido por ser habitual colaborador de Subterfuge y por sus polémicos comics, editados en España por La Cúpula, que llegaron a ser prohibidos en algunos países. El sonido es deudor de unas influencias centradas en el rock independiente americano, con grupos como Pixies o Sonic Youth y ciertos aires grunge, con la urgencia de la juventud y una marcada tendencia al ruidismo y la distorsión que se iría templando con el tiempo.
Aparte de la mencionada “In the water”, caben destacar los aires grunge de la corrosiva “Let me rock you” y los ecos emo de “Come” y “Fiesta song”. “A joke” es la pausa antes de “The aware”, tema en el que los Pixies están más próximos. En “Lonely green tongue (Fly)” llevan la distorsión a nuevas cotas, con un urgente “Hey fly! where do you go?” que se escucha entre guitaras afiladas y una batería contundente. Cierra “Lenina”, con una guitarra acústica que se va disipando entre la electricidad.
Podemos decir que no se trata de un gran disco, mejorable en muchos aspectos, sobre todo los momentos más AOR en el que el ruido cabalga descontrolado, pero a su favor cuenta que siempre será recordado por contener ese hit generacional que ya hemos mencionado, y que es “In the water”. Aparte del hecho de ser el germen de los grandes discos que le sucederían.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/draining-your-brain



In the water incluido en el disco Draining your brain (1995)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Jue 31 Mayo 2012, 11:59

Enrique Morente & Lagartija Nick - Omega (1996)


por LM Pérez
Muchas veces las grandes obras maestras son justificadas por defensores (o atacadas por detractores) con palabras como "provocación", "transgresión" o, peor aún, "vanguardia". Pero una vez ha pasado el tiempo y dichas obras maestras son revisitadas, la provocación, la transgresión o, incluso, la vanguardia sólo son palabras bobas que poco tienen que decir. Y eso, teniendo en cuenta que aún sean consideradas "obras maestras".
"Omega" (El Europeo, 1996) nació en medio de la polémica dentro del mundo del flamenco. Ya incluso durante su gestación, Enrique Morente fue criticado por el sector más heterodoxo del cante jondo. Pero la costumbre española de llevarse las manos a la cabeza no hizo que el cantaor granadino cambiase ni por un segundo de parecer. Morente tenía en mente un proyecto: llevar al flamenco canciones de Leonard Cohen. Por otro lado, muy cerca de allí, sus paisanos Lagartija Nick querían usar textos de Federico García-Lorca colaborando con Morente (a quien no le era ajena la obra del poeta). Eran demasiados elementos concordantes: Granada y Lorca; Morente y Cohen (gran admirador de Lorca); Nueva York, Lorca, Cohen. Todo casaba a la perfección. Aunque uno no puede evitar pensar que nadie se imaginaba que aquello sería tan perfecto.
El resultado escapa a cualquier análisis. Ya se sabe que la unión de flamenco y rock había tenido ilustres (e impresionantes) precedentes como "El Patio" (Gong-Movieplay, 1975) de Triana, "Veneno" (CBS, 1977) de Veneno y hasta "La Leyenda del Tiempo" (Poligram, 1979) del propio Camarón. En todos, sobre todo los dos primeros, la tesis resultante venía a decir que rock y flamenco no eran dos lenguajes tan diferentes. Los dos se alimentan de sentimiento, fuego y sangre. Y no encontraremos nada más que eso en "Omega": sentimiento, fuego, sangre y, sobre todo, Granada.
Sólo una canción como "Omega" podría iniciar este viaje. Una primera escucha del tema hace pensar que la intensidad va en aumento. Mentira; "Omega" son once minutos de explosión, de emoción y de ruido. El comienzo, con la voz de Morente llenando el vacío, desde el vacío, hasta el vacío. El cante imita el ruido y el ruido imita al cante: "Como la noche interminable cuando se apoya en los enfermos. Y hay barcos que buscan ser mirados". Los golpes de la voz marcan el ritmo como nudillos sobre la mesa, cuando la batería de Eric Jiménez irrumpe al mismo tiempo que el "Poema para los muertos" de García-Lorca: "No solloces, silencio, que no nos sientan, que no nos sientan. Tengo un guante de mercurio y otro de seda, y otro de seda. Se cayeron las estatuas al abrirse la gran puerta." Después el silencio cortado por el ritmo fúnebre de la batería sobre el quejío de Morente. Un ritmo que poco a poco se acelera cuando las voces casi fantasmales de Antonio Chacón, Manolo Caracol o La Niña de los Peines aparecen (en forma de samples, otra "transgresión" que lo único que hace es ponernos los pelos como escarpias) y acaba el un grito desgarrador que hiela la sangre: "¡las hierbas!". La furia de palmas y guitarras eléctricas que sigue es inevitable: el oyente sólo se puede quedar sin aliento. El colofón es una bonita canción popular andaluza, tan alegre como siniestra: "tú vienes vendiendo flores, las tuyas son amarillas, las mías de todos colores". A estas alturas el que no tenga el corazón en un puño, ni tiene corazón ni sangre ni nada de nada.
Ha terminado la primera canción. Aunque parezca mentira sólo han pasado once minutos. Tras ello la calma de "Pequeño vals vienés" (perfecta para continuar tan intenso comienzo). Tomando "Take this walz", donde Leonard Cohen traducía "Pequeño vals vienés" de Federico García-Lorca, Morente vuelve al texto original del poeta granadino sobre la música de su amigo canadiense, prácticamente superándolo (si eso fuese posible). Emocionante como pocas cosas: "Porque te quiero, te quiero amor mío, en el desván donde juegan los niños, soñando viejas luces de Hungría por los rumores de la tarde tibia...”
Con "El pastor bobo" vuelve Lorca (las guitarras de El Paquete y Juan Antonio Salazar tienen un deje blues en la introducción) y con "Manhattan" vuelve Cohen. Traduciendo la increíble "First we take Manhattan" del canadiense, los sugerentes timbales de Eric Jiménez y el arpegio de una guitarra española hacen del tema algo más que una versión. Por no hablar de Estrella Morente, a la altura de la canción, del disco y de su padre: se tiene o no se tiene. Grandísimos los dos.
"La aurora en Nueva York" es Enrique Morente y Vicente Amigo. Nunca Lorca sonará mejor que en la voz del cantaor granadino. La conexión entre los dos es irrompible. "Sacerdotes" es "Priests" de Cohen en clave flamenco (y quien lo diría, las palmas se tocan solas aquí). En "Niña ahogada en un pozo" son Lagartija Nick los que llevan la batuta, con permiso de Morente, quien recita infatigablemente, casi ahogándose él mismo con los versos de Lorca. Las descargas eléctricas de las guitarras no tardan en llegar. Nunca sonaron tan bien las palmas y el feedback.
"Vuelta de paseo" es Morente "interrumpido" por Lagartija Nick. El estribillo con ese desgarrador "¡Asesinado por el cielo!" bien podría haber formado parte de la anterior entrega del grupo granadino, "Su" (Sony, 1995), pero claro, en la voz del cantaor es otra cosa. Una cosa seria: "Con el árbol de muñones que no canta y el niño con el blanco rostro de huevo. Con los animalitos de cabeza rota y el agua harapienta de los pies secos. Con todo lo que tiene cansancio sordomudo y mariposa ahogada en el tintero. Tropezando con mi rostro distinto de cada día. ¡Asesinado por el cielo!".
Otra grande, otra de Cohen su "Hallelujah nº 2", su "Aleluya" laico (como le gusta presentarlo a Morente en los conciertos). En la estrofa el maestro canta los versos de Cohen libremente, pero el estribillo le reúne con las guitarras y unos coros que congelan la sangre.
"Ciudad sin sueño" consigue lo mismo que "Omega". Un lento 3x4 donde las guitarras de Lagartija Nick (ahora sin distorsión) acompañan al cantaor de nuevo hasta el intenso arrebato final. Sin olvidar las palmas (por mucho que muerdan las guitarras eléctricas nunca se dejarán de oir las palmas, otra de las cosas por la que es tan grande este "Omega"). Y son esas palmas (más y más rápidas) junto a los timbales las que acaban por desbaratar al oyente del disco con un final apoteósico.
Un disco que agota, que fulmina, que emociona, que apabulla y que muchas veces anula. Un disco que escapa a sus creadores, a los detractores, a los que lo escuchamos una y otra vez con admiración (y casi con miedo). Un disco tan maravilloso como terrible que muestra lo que se puede conseguir con la música: todo.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/omega_lagartija-nick



Pequeño vals vienés incluido en el disco Omega (1996)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Dom 03 Jun 2012, 19:45

Extremoduro - Agíla (1996)


por Guillermo Malagamba Triana
"Agila" (DRO, 1996) supone de entrada dos cosas muy importantes en el panorama musical de nuestra música: La consolidación de Extremoduro como un grupo importante y referente de la música rock en nuestro país, servidor recuerda el increíble boom a todos los niveles, como si fuera ayer y eso que ya ha llovido bastante. El segundo punto al que me refería es que la constancia tiene su premio, recordemos que Robe ha tenido que sortear todo tipo de trampas, vivir de la generosidad de los amigos, su carrera le costó su matrimonio, ha sufrido engaños de managers y deserciones con chantaje incluído; pero de alguna manera por fin dio con la tecla (y la compañía por fin confió plenamente en él para producir el disco debidamente) y finalmente, y esto es un dato curioso, consiguió ganar lo suficiente para poder pagar a la compañía lo que debían y sanear el balance del grupo, en números rojos durante muchísimos años. Tengo aún la imagen en mi retina, cuando nos enteramos ese grupo que molaba tanto tenía ya ¡¡seis discos!! Para muchos fue todo un descubrimiento, de repente un grupo que nos gustaba, con el que nos identificábamos y que tiene nada menos que seis discos para disfrutarlos, rápidamente las cintas de cassette pasaron por las aulas de instituto de mano en mano.
Luego están las letras, Robe se sirve de poetas desde desconocidos como Sor Kampana hasta clásicos e inconfudibles como Machado o Miguel Hernández, ayudando a dar empaque al disco, aunque Robe de todas maneras ha madurado, sus letras son menos anárquicas y tienen mucho más atractivo.
El primer corte es la redondísima "Buscando una luna", que luce un aire casi ochentero en su saxo (a cargo de José Sañudo) y que trata el desamor, pero que en su inicio invita a la introspección: "Salgo a pasear por dentro de mí / Vi los paisajes que en un libro de memoria aprendí" . Para luego echar mano de Antonio Machado: "Llanuras bélicas y páramos de asceta / No fue por estos campos el bíblico jardín / Son tierra para el águila un trozo del planeta / Por donde cruza errante la sombra de Caín."
Tras la cruda "Prometeo" con sus guitarras crujientes en la que Robe echa mano de Miguel Hernández: "No me levanto ni me acuesto día / Que malvado cien veces no haya sido".
Empieza la celebradísima "Sucede", otra de esas canciones que se convirtieron en instant classic en la que Robe empieza invocando al Neruda de "Walking Around" ("Sucede que me canso de ser hombre"), para hablar en una canción de gran fuerza y desafiantemente críptica en algunos momentos una vez más de su mundo interior, tanto que se atreve a citar algunas de sus referencias musicales: "¡¡Hey lejos de mí!! / deja que corra el aire no te quemes va a salir el sol / ¡¡Sol!! Déjame en paz / La luna me ilumina en esta ruina entra la claridad / ¿Quién quiere saber? Si estoy quemado / Y escondo un corazón helado y hiela mi ser / No he vuelto a ser el mismo / Desde que se fue Gillespie, Zappa, Mercury, Camarón / ¡¡Y me siento mejor!! Si sé que tengo una estrellita pequeñita pero firme".
"So payaso" es tal vez la canción más conocida del grupo, la responsable del boom que tuvo el grupo al lanzar el disco, se trata de una canción de amor (una declaración algo particular eso sí), en la que el grupo toma aires de big band en una vorágine de brutales guitarras acompañando a los metales, colaboran con el grupo los granadinos Ratanera; continuando con "El día de la bestia", que fue incluída en la banda sonora de la película homónima de Álex de la Iglesia (primera canción del grupo compuesta por encargo) para seguir con la simpaticota "Tomás", que con un sonido ligero habla del mánager del grupo en tono de broma.
Tras otro grito de independencia en "¡Qué sonrisa tan rara!", con la colaboración de Albert Plá se abre paso con su actitud destroyer Cabezabajo, en la que Robe pone las cartas sobre la mesa construyendo una canción intrincada y llena de cambios de ritmo y estructura, desde los acordes metaleros iniciales al pulso nervioso posterior, pasando por puentes melódicos y evocadores. Robe habla de drogas con toda la claridad de la que dispone: "Probaré la droga una de cada / Y volver fiel a repetir / Pa encontrar la que más me degrada / Y abrazarme a ella hasta morir."
En "Abreme el pecho y registra" vuelven a contar con Ratanera en una canción muy redonda y simétrica, para continuar con "Todos me dicen", empezando con un aire entre de balada de club de carretera y algún detalle de balada heavy (ya saben, esas en las que el grupo suelta en los directos antes de tocarlas “this one is for the ladies”), para transformarse en una espiral a medio camino entre el funk y el rock, con un Robe que habla de la creación y de los enigmas del creador: "Tú te crees que yo me invento de qué color es el viento / Me lo encuentro por la calle siempre para hablar con él / Y hace tiempo que no miento y no pienso volverme atrás / Si no puedo equivocarme ponme riendas y un bozal / Rutina habrá que molestar algún muro habrá que derribar / Locura ya ha vuelto a por mí yo le doy la mano y a morir."
La última parte del disco es también muy celebrada por sus fans, tal vez porque junta tres cortes muy fresquitos, que siguen una línea tal vez más animal y festiva; arrancando con "Correcaminos estate al loro" y su intro emulando el canto del singular pájaro, siguiendo con la cafre y ruidosa "La carrera", que Robe recupera de sus tiempos de Dosis Letal (su primer grupo) en la que casi adivinamos a un Robe punkarra, para acabar con la versión de los malagueños Tabletom de "Me estoy quitando", en la que directamente rompen con todo y se meten directos en el flamenco más chusco y barriobajero; pero que la simpática letra tapa.
Las consecuencias de este disco fueron muy grandes, de repente no sólo Extremoduro tenía éxito, sino que repentinamente el mainstream volvió la cabeza y miró al rock urbano, y el culpable del asunto no es otro que Roberto Iniesta y el que recogiera los frutos de su trabajo con un disco completísimo, maduro y muy bien producido (eso se nota mucho). A partir de entonces el grupo tendría otra forma de trabajar, algunos fans la han llamado venderse, yo la llamo ser profesional.

http://lafonoteca.net/discos/agila



Buscando una luna incluido en el disco Agíla (1996)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Mar 05 Jun 2012, 18:43

Dover - Devil Came To Me (1997)


por BDF
El pelotazo comercial de Dover fue toda una sorpresa, y escuchando el disco uno se da cuenta de que estuvo más que merecido. En "Devil Came to Me" (Subterfuge, 1997) el grupo consiguió optimizar al máximo sus recursos para dar a luz un álbum compacto, coherente y con más de un hit instantáneo. Puliendo los errores de su debut y depurando su sonido, haciéndolo más brillante y limpio sin perder un ápice de contundencia, la banda madrileña dio un paso de gigante hacia una forma de hacer que se convertiría en marca de la casa en años venideros.
La inmediatez y los excelentes estribillos de "Devil came to me" y "Loli Jackson" abren de manera magistral el disco, con una Cristina pletórica, mucho menos masculina que en "Sister" (Everlasting-Caroline, 1995), y ganando en crudeza y rabia gracias al encaje perfecto de todos los instrumentos.
Las guitarras saturadas, pero pop, de "Spectrum" o el espíritu luminoso de "Nightmare" chocan directamente con la contundencia punk rock de "Pangea" o "La monja mellada", y consiguen un equilibrio perfecto que se mantiene en todo el álbum, que conjuga muchas de sus referencias musicales sin desentonar. Las guitarras grunge de "Winter song" y "Rain of the times" conviven perfectamente, en armonía, con la calma de "Sick girl", la lenta que cierra el disco. Incluso mezclan ambas facetas en un tipo de canción que les dará muchas alegrías: aquellos temas que tienen una estrofa tranquila, con guitarra eléctrica limpia y sin batería, apenas con la voz de Cristina, y con un estribillo demoledor y distorsionado. El claro ejemplo es el single que les llevó a la fama, "Serenade", o la crudeza contenida de "Judas". Una fórmula que repetirán en el futuro, no siempre con la misma fortuna.
Aunque no se hizo demasiado hincapié en su promoción, podría decirse que "Devil Came to Me" es, además, un disco conceptual, sobre la religión. Las referencias católicas comienzan con el título del disco, pero siguen tanto en las letras (donde hablan de pastores, diluvios universales y el demonio) como en el artwork. Convertido en uno de los grandes hitos de la independencia española, y por extensión en uno de los discos más importantes de la década de los 90, cuesta sacarle peros a "Devil Came to Me", pues ya ha adquirido esa aura de clásico. Probablemente tenga muchos detractores, pero tendrá tantos o más defensores vehementes... precisamente por eso, porque estamos hablando de un clásico. Y el disco con el que Dover comenzaron a perfilar un estilo propio que nunca llegaría a alcanzar cotas tan espectaculares, pero que sin duda consiguió que, a partir de entonces, cuando alguien escuchara una canción suya, supiera de inmediato que era suya.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/devil-came-to-me



Serenade incluido en el disco Devil come to me (1997)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Jue 07 Jun 2012, 19:09

Andrés Calamaro - Alta Suciedad (1997)




Flaca incluido en el disco Alta suciedad (1997)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Sáb 09 Jun 2012, 13:51

Najwajean - No Blood (1998)





Dead for you incluido en el disco No blood (1998)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Lun 11 Jun 2012, 17:36

Joaquín Sabina - 19 Días Y 500 Noches (1999)


por Guillermo Malagamba Triana
En la carrera de todo músico veterano podemos encontrar diferentes etapas. Con altibajos, con éxitos y fracasos. A veces el artista que ha envejecido dignamente se encuentra súbitamente con una segunda juventud. A Sabina le ha pasado esto a los cincuenta años. Se encontró con un éxito atronador y rotundo. De repente un cincuentón compartía espacio en programas musicales destinados para la juventud con los cantantes y ritmos de moda, cosa que descolocó a muchos, algo tenía que haber pasado.
Y efectivamente pasó. El jienense concibió uno de sus discos más importantes. Para muchos no es el mejor de su carrera, pero desde luego sí que es el mejor que ha hecho en los últimos diez años. Y paradójicamente lo ha hecho ampliando sus márgenes de maniobra, dejando a un lado el rock and roll que siempre le ha acompañado para valerse de ritmos mexicanos y argentinos, de rumbas y ritmos de whiskería polvorienta.
Pero también están las letras. Sabina escribe las letras más lúcidas de su carrera. Por fin ha dado con la tecla para gustar a propios y a extraños. Deja el regusto amargo donde y cuando quiere. Se vuelve crítico haciendo sonreír al personal. Conmueve al tiempo que guiña convincentemente a quién le parece. La madurez le sienta bien. Él es consciente de ello y se atreve a compararse con Bob Dylan, diciendo que ambos escriben mejor en la madurez.
Quizá este disco no hubiera sido lo mismo sin la producción de Alejo Estivel. El argentino saca lo mejor de los músicos y entiende a la perfección las canciones del maestro. En “Ahora que…” las guitarras de Pancho Varona suenan mejor que nunca. Sabina nos narra lo que se siente al principio de una relación: “Ahora que las floristas me saludan / ahora que me doctoro en lencería”; o “Ahora que el mundo está recién pintado” canta más adelante. Nos hace revivir ese maravilloso momento por el que merece la pena vivir. Pero Sabina nos vuelve a dar un revés. Se muestra contrario a este pensamiento. Aclara posteriormente que en el fondo es una canción pesimista porque sabe lo que viene después. Cuando la persona te empieza a importar y ese mundo recién pintado empieza a ensuciarse. Así que ya sabemos lo que toca.
Le sigue la famosísima “19 días y 500 noches” que da título al disco. Tiene una historia curiosa. Al parecer estaba Sabina componiendo por encargo una rumba para un grupo y vio que le iba gustando cada vez más. Llamó a su jefe y le dijo: “Lo siento, es para mí”. Y creo que podemos afirmar que tomó la decisión correcta. La rumba llena de juegos lingüísticos, humor finísimo e incluso notas que se antojan autobiográficas: Ventas del Fino Laina, el casino de Torrelodones; a ritmo de rumba se desnuda, no sería la única vez que lo haría en el disco.
Prima hermana de otro de sus éxitos “Princesa” nace “Barbi Superestar”. Más movida y con más presencia de las guitarras de Varona que hilvanan la cronología de esta aspirante a estrella que termina estrellada. Para seguir con “Una canción para la Magdalena” en la que la protagonista es una prostituta que Sabina eleva a los altares: “si llevas grasa en la guantera y un alma que perder / aparca junto a sus caderas de leche y miel”. Musicalmente reina el arpegio, durante toda la canción suena complicado y dulce, los arreglos de cuerda muy oportunos. Pablo Milanés pone la música.
Especialmente compuesta para sus fans en Argentina “Dieguitos y Mafaldas” es una milonga perfectamente pensada para arrancar el aplauso de ambos lados del charco. Escrita en Buenos Aires habla del Gran Rex, de Boca Juniors -del que Sabina se declara hincha- y su estadio La Bombonera, y plaga la canción de palabras de uso común en el país del Río de la Plata, como el colectivo -el autobús-, la pollera -la falda- o bostera -hincha de Boca Juniors-.
Sigue el striptease personal del cantante con “A mis cuarenta y diez” donde reflexiona lánguidamente y con una mórbida sonrisa sobre llegar a la madurez. Tan personal se vuelve que incluso menciona a sus hijas Rocío y Carmela. En tono crepuscular y pintado de atardeceres se permite a sí mismo bromear con el tema: “El día del juicio final puede que Dios sea mi abogado de oficio”, sin embargo curiosamente declara al tiempo que aún le queda por vivir: “pero sin prisas que a las misas de réquiem nunca fui aficionado”.
Marca un punto y aparte, y a otra cosa mariposa, “El caso de la rubia platino”. Homenaje al cine negro y a las novelas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett; para continuar con la desolación y la penumbra de “Donde habita el olvido”. Título homenaje a Luis Cernuda y Gustavo Adolfo Bécquer. Tímida en las guitarras eléctricas pero muy inspirada en líneas generales.
“Cerrado por derribo” vuelve a la rumba agria y quebrada como un mimbre que se dobla en exceso. No tan parecida a “19 días y 500 noches”, de este mismo disco, como a “Ruido” que publicara en "Esta Boca Es Mía" (BMG, 1994). Siguiéndole la divertida “Pero qué hermosas eran”. Presentada como una historieta de un vodevil barato narra el currículum amoroso del cantante, ignoro dónde está la frontera entre lo ficticio y lo real aquí y es que no soy de amarillismos.
“De purísima y oro” es para muchos hermosa y para muchos desconcertante. Especialmente para el público americano. Pero lo cierto es que gustos aparte tiene muchísimo contenido. Dedicada al torero José Tomás, al que compara con el mítico Manolete, retrata el Madrid de la época de Agustín Lara, de Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín, de Miguel de Molina y su exilio a Argentina debido a su homosexualidad perdiendo la batalla con Concha Piquer, del Atlético de Aviación -nombre del que es ahora Atlético de Madrid, Sabina es colchonero confeso-, el bar de Chicote o de José María Pemán, autor de la letra que se le puso a la Marcha Real entre otros. Tras humedecer la memoria, “Como te digo una co te digo la o” nos trae de nuevo al presente, con un hip-hop poco creíble, Sabina reflexiona sobre Aznar, la casa Real, aún no se había casado el príncipe y la letra ya está trasnochada,, la iglesia, ETA…
Cierra una hermosísima y delicada ranchera, “Noches de Boda” junto a Chavela Vargas. Llena de buenos deseos esculpidos en cristal, frágiles y hermosos con nuestro anhelo de que duren para siempre. “Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel” nos desean los artistas, hermoso sueño difícil de cumplir.
El disco más largo hasta la fecha de publicación en la discografía de Sabina también se llevó críticas duras. Se criticó mucho la voz del cantante, más rota y rasgada que en otras ocasiones. Él se defendió diciendo que esa es su verdadera voz, que pensaba que las canciones serían más sinceras sin una voz “comprada en el Corte Inglés”. Que esa voz era la adecuada para grabar un disco muy personal y sincero, pese a que por esa garganta ya han pasado demasiados litros de whisky.
El éxito del disco fue rotundo. Ocupó espacio en todas las radios y la canción que da título al disco sonó en bodas, discotecas, pubs y verbenas. Sin duda un impulso a la carrera del jienense, que a partir de entonces vive una época de éxitos renovada con más fuerza.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/19-dias-y-500-noches



A mis 40 y 10 incluido en el disco 19 días y 500 noches (1999)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Miér 13 Jun 2012, 16:04

Fangoria - Una Temporada En El Infierno (1999)




Me odio cuando miento incluido en el disco Una temporada en el infierno (1999)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Vie 15 Jun 2012, 20:50

Chucho - Tejido De Felicidad (1999)



por Javier Marzal
Ante el milagro de la vida, lo único que hace atisbar un resquicio de felicidad es cuando podemos agradecer el amor y la existencia. Y, quizás, incluso, haya esperanza después de todo. Algo así debió pensar Fernando Alfaro cuando vio nacer a su primera hija. La felicidad y el amor desbocado que se celebra en algunos de los primeros temas de "Tejido de Felicidad" (Chewaka, 1999) no dejan de sorprender, teniendo en cuenta el abismo existencial que fue "78" (Virgin, 1997), su primer largo.
Producido por Kaki Arkarazo, el productor que mejor les ha sentado y un estupendo arreglista, el disco dispara con energía. En la inicial "Cirujano patafísico" el protagonista promete una vida feliz a su amor, si se deja, tras ese inusitado drum 'n' bass que lanza la canción de forma trepidante. En la segunda, la imparable bestia del amor se llama "Hamorambre", un nuevo concepto que añadir al diccionario del rock. Un alto en el camino celebra la vida en "Magic", en recuerdo a su amigo Ricardo que falleció agonizante en el hospital -¿el "Ricardo ardiendo" de "Los Diarios de Petróleo" (Chewaka, 2001)?- y ese minuto de felicidad absoluta se atisba en "Mi vida en un segundo", al son de una composición del autor clásico Samuel Barber.
Para entonces, el disco vuelve a abordar el profundo caudal interno que lleva a amar a alguien, en el single "Revolución" que desemboca en un mar revuelto que enseña la cara más dañina de las relaciones en la pop y ácida "Mare Nostrum". Isabel León le da en la canción un contrapunto perfecto. El daño en la pareja ya no es involuntario en "Erección del alma", urgente y punk declaración de odio y deseo.
Un despiste en esta historia la protagoniza la niña poseída de "El Exorcista" (William Friedkim, 1973), que escupe su rock casi satánico en "Alicia Rompecuellos". El cine continúa presente en "Aguacero al infinito", que incorpora parte de la banda sonora de "Abre los Ojos" (1997) de Amenábar.
En este punto, la ruptura de esa imaginaria pareja es un hecho. Cuando es momento de mirar atrás y surgen las dudas sobre el amor perdido, le toca el turno a "Una f-foto tuya" con un evidente homenaje a "Twin Peaks": desde esos conocidos compases de la sintonía de Badalamenti al estribillo en el que se evoca a Laura Palmer.
Y como ya no se puede hacer otra cosa más que huir hacia adelante tras el desastre del amor, surge "Perruzo", otra manifestación de ese concepto que tiene Fernando Alfaro sobre las necesidades primarias. Es la forma más fácil de olvidarse de todo: volver a ser un chucho que sólo desea saciar su vicio y sacarle ansiosamente el jugo a la vida.
Después de esta montaña rusa de emociones al final, en una pista escondida, la primogénita de Alfaro aparece esbozando unas palabras.
Recogiendo retazos de otras vidas, las suyas propias, Chucho confecciona una obra maestra en la que quedan reflejadas las fases del amor, desde los inicios felices y de promesas hasta el desastre total. Y si encima a ello le sumamos la disparidad de estilos y de sensaciones que despierta, pues sí, estamos ante la obra cumbre de los de Albacete y una de las mejores del pop en España.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/tejido-de-felicidad



Magic incluido en el disco Tejido de felicidad (1999)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Dom 17 Jun 2012, 13:55

Los Planetas - Unidad De Desplazamiento (2000)


por L.S. Daniel
Tras finiquitar la primera parte de su carrera con el gran “Una Semana en el Motor de un Autobús” (RCA, 1998), Los Planetas hacen resumen con su colección de singles y editando un EP, “¡Dios Existe!. El Rollo Mesiánico de Los Planetas” (RCA, 1999) que sirve de bisagra entre el antiguo y el nuevo grupo que emerge de las cenizas del anterior. Un EP que en su momento parece sólo un pasatiempo mientras llega el nuevo disco, pero que ya daba la mayoría de las pistas de lo que estaba por llegar.
Enfrentarse al reto de comenzar el milenio con su cuarta larga duración, tras el arrollador éxito crítico, y haber aumentado su base de seguidores de forma exponencial, representaba una presión añadida a la que siempre habían tenido a lo largo de los años, siempre observados como los que abrían y señalaban los caminos por donde ir gran parte de la música menos comercial de este país. No porque lo que hacían fuese muy rompedor, que no lo era, sino por una actitud de enfrentarse a la creación en libertad con la visión puesta en no quedarse en un entretenimiento adolescente como le había ocurrido a la mayoría de sus compañeros de generación.
“Unidad de Desplazamiento” (RCA, 2000) puede considerarse como el “Pet Sounds” (Capitol, 1966) de los de Granada, incluso vale ese mismo calificativo para toda la escena independiente. El disco definitivo, ambicioso, compacto, accesible, y a la vez complejo. Desde el mismo título ya dejan claro que no se iban a estancar. Que van a otro sitio aunque dejen atrás a gente que no se lo va a perdonar. Y que lo hacen en bloque. A ello contribuye también el excelente arte del disco, sobre todo en la edición limitada inicial, toda una virguería de Javier Aramburu, diseñador oficial del grupo hasta “La Leyenda del Espacio” (RCA, 2007), donde ya no colabora debido a su retirada del mundo del diseño discográfico, salvo alguna excepción por amistad caso de Single.
Un sonido homogéneo, con “Flotando sobre loscos”, que inicia y da cohesión al disco al reaparecer a mitad de este. Ensoñadoras piezas, la primera de ellas con un recitado casi ininteligible de Verónica, miembro del grupo Meteosat, que introduce y mece en un disco mucho más dominado por atmósferas ensoñadoras, por una bajada de electricidad, inclusión de samples, y muchos teclados de excelente factura a cargo de Banín.
Es curiosa la elección de los singles. Tanto “Vas a verme por la tele", que fue el de adelanto (y la canción más floja), como “Un buen día” -que disparó la repercusión del disco, con una versión censurada para las radiofórmulas eludiendo la referencia a la cocaína-, y el tercero “Maniobra de evasión”, son, junto a “Plan de fuga”, las únicas canciones en las que la velocidad predomina. Aunque incluso en algunas de ellas, como en esta última, obsesiva y maniaca, construida a base de repeticiones, son difícilmente coreables en su traslación al directo.
El resto del disco reposa sobre un manto de placidez, melancolía, casi placebo musical, para dejarse conducir por las rutas que nos marcan. Aunque ninguna de las reseñadas se sale del hermético sonido e intenciones del propio disco, pocas canciones reflejan mejor la impotencia del desamor como la perfecta, absolutamente redonda “Un buen día”.
Como tocado por la varita mágica de la lucidez, J escribe una letra que será mil veces imitada, y mil veces imitada mal (casos lamentables como algunas letras de La Habitación Roja, Deluxe o Deneuve lo demuestran). Un relato corto, un cortometraje lleno de poderosas imágenes, planos exactos de un guión sobre la imposibilidad del olvido -ya sea vía escapismo intelectual o químico- con cambios musicales que inducen estados de ánimo de la euforia a la depresión emocional. Un auténtico himno generacional, este sí sin ironías y sin buscarlo, quizá, de cómo la aparición fugaz de la imagen de la persona ausente puede cambiar el rumbo de un día.
En la primera parte del disco, la que queda enmarcada entre las dos piezas de “Flotando sobre loscos”, predomina la temática del despecho, con ese bolero sui géneris que es “Santos que yo te pinté”, la sumisa aceptación de la propia debilidad casi susurrada de forma monótona de “Anuncio para coches”, o el arrebato de dignidad del odio de “Vas a verme por la tele”.
En cambio, la segunda es una cuesta abajo y sin frenos de talento, de desazón anímica, de belleza. Letras como la de “Tierras Altas”; la épica contenida de “Que no sea Kang, por favor”; el hallazgo de las palabras justas para lo que uno mismo querría decir, asumiendo errores y carencias en “Canción para ligar (o para que no me dejes)”; y hasta otra película en formato reducido en forma de vals, en una de las declaraciones de amor más a corazón abierta de toda su carrera, con momentos para el recuerdo como “sólo sabía que no me importaba morir”.
El disco muere con “Paseo por el parque”, otro instrumental más que sirve para consolidar esa sensación de obra homogénea, de unidad como indica el título. Los ladridos de perro nos despiden rememorando otros ladridos, los del álbum de los Beach Boys, en el que se mira sin pudor, para terminar con la sensación de que acabamos de asistir a la escucha de una obra maestra sin fisuras, un disco de los que marcan una carrera, irrepetible, y con el que está todo dicho.
La inteligencia del grupo y su constante evolución les hace darse cuenta de esto, y en su siguiente disco volverán a pegar otra zancada estilística, lírica y personal como si el miedo a quedarse en un sitio pudiera significar el inicio del fin.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/unidad-de-desplazamiento



Un buen día incluido en el disco Unidad de desplazamiento (2000)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Mar 19 Jun 2012, 16:50

Mala Rodríguez - Lujo Ibérico (2000)


por Roberto Martínez
Justo cuando la escena hip-hop nacional empezaba a recuperarse de la sacudida de “Retorno al Principio” (Avoid, 1998), primer disco de Sólo los Solo, La Mala Rodríguez, tras un par de avisos en forma de maxis, dinamita la escena española con este tremendo "Lujo Ibérico” (Yo Gano / Superego – Universal, 2000) dispuesto a romper oídos y esquemas.
Gracias a la producción de +Graves (Supernafamacho y Jota Mayúscula a los platos) y, sobre todo, a su característico flow, entre el refranero popular, el costumbrismo rural y la dicción flamenca, esta sevillana de pies a cabeza alumbró una obra única, tanto en el ritmo, con las producciones de Dr. Dre de principios de los 90 en la mente, como, sobre todo, en la rima: “A mi no me sacas tu genio que te lo mato / si estas gordo lo dejo flaco / si estas flaco tómate algo / huye de lo malo / búscate un trabajo / hay que hacer algo sano”. Con la fabulosa “Tengo un trato” comienza un disco tocado por la mano de un dios, en este caso, mayor.
Bien acompañada en la producción y en las réplicas vocales -Kase-O y R de Rumba para “En mi ciudad hace caló”, Kultama en “Especias y especies”, Chulito Camacho en el hardcore de “Con los ojos de engañá”, Dive Dibosso a los mandos de la enorme “Yo marco el minuto”, elegida por Julio Medem para la BSO de “Lucía y el Sexo” (2001)-, Mala Rodríguez arma un disco, como el mejor jamón pata negra, con denominación de origen y sin precedentes al arrimar el hip-hop al flamenco y éste a la vida diaria en el extrarradio.
Para ello, caminó la misma senda (excitante pero peligrosa por lo del “flamenquito”) que ya habían caminado Camarón con “La Leyenda del Tiempo” (PolyGram, 1979) y Pata Negra con “Blues de la Frontera” (Nuevos Medios, 1987) varios años atrás; artistas y discos con los que comparte corazón para con el método compositivo, amplitud de miras a la hora de desarrollar su enorme caudal lírico y cerebro para la consecución de unos resultados artísticos pocas veces vistos en este país.
Graciosa, brillante, intensa y poderosamente hábil con el micro (“Yo siempre he sido una artista. Eso se lleva dentro. Se nace o no se nace”), hay que contemplar “Lujo Ibérico” como uno de los momentos más importantes de la música nacional de los últimos 30 años.
“Ven y mira lo que hago / como lo hago / como te saco / como te cato / como me gano el saldo / como me salgo / como lleno mi saco / te pongo a caldo / sin calco / sin tacto / a jierro”. Así termina un disco (con la tremenda “A jierro”) que asume, por fin y con todas sus consecuencias, el carácter pleno del hip-hop en español. El título, fíjense bien, se queda corto.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/lujo-iberico



Yo marco el minuto incluido en el disco Lujo ibérico (2000)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Jue 21 Jun 2012, 21:01

Juan Perro - Mr. Hambre (2000)




Te convierto en canción incluido en el disco Mr. hambre (2000)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Sáb 23 Jun 2012, 20:00

Carlos Berlanga - Impermeable (2001)



por C.F. Esteban
"Impermeable" (Elefant, 2001) es a Carlos Berlanga lo que Berlanga a "Impermeable". Haz y envés de la misma hoja. Porque no se puede pensar en el uno sin el otro. Porque son la misma cosa.
Y es que todo Berlanga está contenido en esta pequeña maravilla que sirvió de despedida de uno de los compositores más carismáticos del pop español. Elegante, sensible, tierno y ácido, así es o así son ambos dos.
Lejos ya de esa caída y experimento terrible que supuso "Vía Satélite Alrededor de Carlos Berlanga" (Edel, 1997), "Impermeabe" nos devuelve a la mejor época del artista, que, de nuevo junto a Canut, da vida a un universo a veces (o siempre) demasiado autobiográfico, donde de nuevo el pop más ingenuo se entrelaza con las frases más mordaces.
Pero este disco no sólo cuenta con la participación de Nacho Canut. Como no podía ser de otra manera, el trío, que ya volvía a reunirse para la anterior entrega, lo hace una vez más para esta ocasión, corriendo así a cargo de Alaska los coros de algunos de los temas, como "Por desgracia no", "Vacaciones o la fangoriosa y sugerente "Cul de sac".
Aparte de los ex-miembros de Dinarama, "Impermeable" goza de la producción, guitarra y bajo de Ibon Errazkin (ex-Le Mans), los sintetizadores y pianos de Antonio Galvañ (Parade) y los coros de Mikel (La Buena Vida). Todo eso mezclado en Inglaterra por Ibon e Ian Catt.
Comenzamos con una lánguida sensación invocada por las cuerdas de una mandolina que nos trae a la cabeza a Le Mans. No es otra cosa que el inicio de “Lady Dilema”, tema que recoge todos esos sinónimos de elegancia siempre atribuidos a Berlanga y sus composiciones, y que resume a la perfección la esencia del disco. Con un estribillo absolutamente pegadizo, el corte se erige como una de las piezas claves de este trabajo, con ritmos que sumergen en el aire hipnótico de la Costa Azul. Y junto a este, “Impermeabilizado”, el segundo pilar.
Inspirando el título del disco, “Impermeabilizado” puede traernos a la memoria, por su letra, a aquella funcionaria vainicosa que ya versionaría Berlanga en "Indicios" (Compadres, 1994), su (otra) gran obra. Inmerso en un delirio paranoico obsesivo y envuelto en sonidos que deambulan entre lo puro y lo sintético, Carlos engalana de terciopelo y seda uno de los temas más dandy del álbum.
Dentro del disco hay una vez más cabida para las versiones. “A Cannes” una revisión del “A Vannes” de Françoise Hardy, y “Wave” de Antonio Carlos Jobim, a quien ya brindara homenaje en la portada del "Indicios", son las escogidas para esta ocasión.
Y entre una y otra prácticamente la totalidad del disco. Un deambular exquisito entre emociones, estados, estrellas y planetas. Un delicioso viaje digno de las mejores vacaciones. Una despedida brillante de Carlos, que nos hará siempre añorar sus canciones y la brevedad de su existencia.
Si realmente un disco puede tratarse de imprescindible, “Impermeable” lo es, sin lugar a dudas. Lástima que Carlos, como dijo Nacho Canut, no fuera tan impermeable como a él le hubiera gustado.
Fuente: http://lafonoteca.net/discos/impermeable



Lady Dilema incluido en el disco Impermeable (2001)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Miér 27 Jun 2012, 17:10

La Buena Vida - Hallelujah! (2001)


por C.F. Esteban
La sombra de "Soidemersol" (Siesta, 1997) planea sobre cada nuevo trabajo de La Buena Vida, a veces ocultando parte de su fulgor. Y es que tras éste, parece que ya lo tenemos todo escuchado del grupo y que los arreglos y las dulces palabras de nuevo pronunciadas ya las hubiéramos oído antes. Nos da la impresión de que nos encontramos ante buenas canciones que no terminan de proporcionar el destello cegador que deberían, tal vez lo hagan pero los ojos ya están muy acostumbrados al brillo. Y es que cuando siempre se hace bien, lo notable se vuelve pasable.
Cuando comienza “Hallelujah” (Siesta, 2001) con esa guitarra y las voces a dúo de Mikel e Iiranztu la sensación de continuidad encasillada en el vicio de lo dulce vuelve a golpearnos, pero permaneciendo atentos y dejando respirar al álbum vamos percibiendo rasgos diferenciadores y de carácter propio.
En primer lugar, dejan de lado los sintetizadores y órganos que protagonizaron el anterior trabajo, “Panorama” (Siesta, 1999), retomando la fuerza de las cuerdas, con guitarras y bajo, escondidas entre los magníficos arreglos de viento y el soberbio piano que en canciones como “Después de todo”, hacen de lo desnudo el abrigo perfecto.
Con una de las portadas más hermosas de La Buena Vida, de esas que nacen para disfrutarse en formato vinilo, obra una vez más de Javier Aramburu, “Hallelujah” contiene once preciosos temas, algunos de ellos de los más brillantes de la banda y que pasarían a convertirse en todo un himno, como es el caso de “Qué nos va a pasar”, sin lugar a dudas redonda en todo su ser.
La grabación de la orquestación se llevo a cabo entre el 19 y el 21 de enero del 2001 en Praga. Contando para ello con casi una treintena de músicos, el resultado no podía ser otro: un paisaje musical donde la emotividad eriza la piel al primer golpe de instrumento, en un disco taciturno que juguetea con la oscuridad luminosa de los días nublados, dejando entre ese plomizo horizonte perlas como “Vapor de carga” o la planetera "Vini, vidi, vinci”.
En definitiva un trabajo destacable que continúa confirmando a La Buena Vida como uno de los grupos maestros en eso de las pequeñas grandes historias.

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/hallelujah



Qué nos va a pasar incluido en el disco Hallelujah! (2001)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Vie 29 Jun 2012, 14:26

Manu Chao - ...Próxima Estación... Esperanza (2001)




La primavera y Me gustas tú incluidos en el disco ...Próxima estación... Esperanza (2001)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Mar 03 Jul 2012, 16:47

Amaral - Estrella De Mar (2002)




En solo un segundo incluido en el disco Estrella de mar (2002)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Jue 05 Jul 2012, 15:01

Bunbury - Flamingos (2002)


por Juan José Santos
Retomada la confianza, nuestro héroe decide no acomodarse en el éxito y, en lugar de hacer un disco continuista, da otra vuelta de tuerca en su tercer largo. La extensa y magnífica gira Pequeño Cabaret Ambulante le proporciona una fuerza renovada para volver al estudio con nuevas ideas.
Grabado y auto-producido por el artista en los estudios Music Lan de Figueres (Gerona), "Flamingo's" (Hispavox, 2002) fue fruto de un período de gestación más propio de un humano que de un LP: nueve meses. En él, abandona la sencillez y la búsqueda esencial de "Pequeño" (Chrysalis, 1999) para convertirse en un crooner respaldado por una dinosáurica big band. Con canciones con más de ciento cincuenta pistas de sonido, una banda de nueve músicos y, por si fueran pocos, Bunbury tiró de agenda y llamó a varios colegillas: Jaime Urrutia, el multi-instrumentista marroquí Suhail, Justo Bagüeste del proyecto experimental I.P.D., el guitarrista Guille Martín, el ex-Último de la Fila Quimi Portet, el ex-Elefantes Shuarma, el Brian Eno español Carlos Ann, el músico multidisciplinar Kepa Junkera y Adrià Puntí entre otros. Cómo cupieron todos en el estudio es un misterio a resolver por National Geographic.
La suma de todos estos componentes da como producto un disco sobrecargado, rococó, irregular y excesivo. Y como no, muy ligado al devenir personal del zaragozano; la portada, nuevamente se cierne la sombra de Bowie, veáse portada de su disco "Let's Dance" (EMI, 1983), es una dramatización de su momento personal (pasaba por una reciente separación amorosa); golpeado por las mujeres, el púgil sigue en pié en el ring. También un homenaje al también mañico Perico Fernández. Varias canciones translucen una visión un tanto rencorosa con las mujeres, como la tanguera “No se fie”.
"El club de los imposibles" resume esa intención de crooner acompañado por big band, y un sentido como de rat pack ibérico también se desilza por las canciones. El glam y…sorpresa, David Bowie se cuelan en el reconocido homenaje "Lady blue" y de forma más indirecta en el pegadizo single "Sí". "Sácame de aquí" profetiza el futuro y el resto del disco quizás se pueda aprovechar alguna idea, pero esta apuesta por el cabaret barroco no cuaja del todo bien. Demasiadas canciones, y demasiados demasiados, así, en general.
Sin embargo, el disco, aunque de calidad inferior a "Pequeño", supone la vuelta a la primera página de Bunbury, a la venta de discos masiva y a las giras interminables, en España y en Sudamérica, su segunda patria. La cristalización de este sonado y sonoro éxito se puede apreciar en la publicación del DVD “Una Cita en Flamingos” (Hispavox, 2003), con diversos conciertos de la gira. Bunbury se baja del ring alzando los brazos en señal de victoria. ¿Próximo combate?

Fuente: http://lafonoteca.net/discos/flamingos



Lady Blue incluido en el disco Flamingos (2002)

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Re: Los discos esenciales del pop español

Mensaje  fedenieko el Sáb 07 Jul 2012, 21:03

Javier Corcobado - Fotografiando al corazón (2003)




Secuestraré al amor incluido en el disco Fotografiando al corazón (2003)

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Re: Los discos esenciales del pop español

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